
Hay algo que me hace especial ilusión.
Desde hace un tiempo veo cómo algunas personas empiezan a contar historias de urgencias y emergencias con un lenguaje, un tono y una mirada que me resultan familiares.
Y, sinceramente, me gusta pensar que quizá Con Tinta de Médico haya inspirado, directa o indirectamente, a algunos de ellos.
Porque cuando empecé a contar estas historias no pretendía enseñar una técnica, explicar una enfermedad ni hacer un vídeo de un minuto sobre hipertensión, diabetes o alimentación.
Quería contar lo que no aparece en los libros.
Historias de vida.
De lágrimas.
De miedo.
De despedidas.
De esperanza.
Historias que forman parte de nuestro ADN cuando, después de una guardia, aparcamos el forro de las botas y dejamos atrás la luz de las sirenas.
La educación sanitaria es necesaria. Muchísimo. Y me alegro de que haya tantos profesionales sanitarios que se dediquen a divulgar con reels este conocimiento.
Pero hay algo diferente en sentarse delante de una historia y reconocerse en ella.
Porque puedes abrir un manual y aprender medicina.
Pero una historia puede enseñarte a mirar al paciente de otra manera.
Y quizá ahí estaba el verdadero potencial de Con Tinta de Médico.
Durante años esas historias tuvieron un lugar importante en las redes. Hoy el algoritmo parece preferir otras cosas. Lo entiendo. El mundo digital cambia.
Pero de vez en cuando todavía recibo mensajes de personas que me dicen que una historia les acompañó, les hizo pensar, les ayudó a seguir o simplemente les recordó por qué eligieron las urgencias y emergencias.
Y entonces pienso que ha merecido la pena.
Por eso, a todos los que seguís contando esas historias, a los que habéis encontrado inspiración en ellas y a quienes estáis ayudando a visibilizar el lado más humano de las urgencias y emergencias:
Gracias.
Quizá una de las cosas más bonitas que puede hacer alguien cuando crea algo es descubrir que, sin pretenderlo, ha conseguido que otros quieran seguir contando la historia.
Con Tinta de Médico nació para contar historias.
Y algunas historias, afortunadamente, no terminan cuando termina quien las escribe.
José Manuel Salas
Médico de Emergencias y Divulgador Sanitario.
Autor de Con Tinta de Médico.


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