Hay modelos de gestión sanitaria y de cultura organizacional que están obsoletos.
En el año 2025 todavía en algunos servicios de salud en todo el territorio nacional, los cambios de rumbo de una gerencia sanitaria, tienen de todo menos cambio, son solo reemplazos del nombre de la persona que la dirige, una nueva placa en la puerta, un nuevo discurso y un nuevo`más de lo mismo´.
Parece que después de tantos años ya estamos resignados y acostumbrados a que todo deba seguir haciéndose como siempre, a que todo nos de un poco igual, parece que después de tanto años hemos perdido la fe en el modelo de gestión.
Y esto no debería ser así.
Pero es una pena comprobar cómo a pesar del enorme talento que en algunas regiones existe, los mismos nombres con los mismos defectos son los que van rodando de cargo en cargo por el sistema, un sistema que los sienta en los sillones de las gerencias generalmente con mas criterio político que de gestión, y fruto de decisiones cargadas de interferencias exógenas, de ridículas presiones e interesadas exigencias que dejan a un lado cualquier criterio de talento, buscando únicamente dar continuidad a un mismo estilo de gobernanza sanitaria pero con diferentes rostros.
Este patrón de conducta se aleja de aquellos que señala Julián García Vargas, la transparencia y la profesionalización directiva no son opcionales si queremos un sistema que avance.
Pero en honor a la verdad, debo añadir que hay quienes sueñan con mantener esta inercia de gestión y con suerte perpetuarse en un cargo, para seguir beneficiando a su chupipandi de turno, y también hay quienes se mueven a la perfección por en estos fangos, aquellos que suelen salir siempre en las fotos, que dicen mas de lo que hacen, que disfrutan de la falta de liderazgo, y que cuando el barco se hunda serán los primeros en saltar por la borda.
Todo ello invita a pensar que en determinados momentos no se busca un gerente, sino un gestor/a de silencios.
Creo que a pasar de la desidia, una mayoría silenciosa, sin carnet de socio de ningún club, pensamos que un servicio no puede funcionar con estas prácticas de gestión en pasillos, y que se necesita una liderazgo afectivo efectivo, que aporte una nueva visión, que contribuya a la modernización del modelo, que cree verdaderos flujos de información y toma de decisiones transparentes que finalmente otorguen un verdadero liderazgo capaz de transformar la cultura de la organización.
Pues como señala Shortell, en los modelos de organización sanitaria, los cambios reales no ocurren cuando se sustituyen nombres, sino cuando se trasforma la cultura y los procesos de la toma de decisiones.
Espero que no siempre cambiar el nombre suponga no cambiar nada.
Otra noche de insomnio, otra noche Con Tinta de Médico.
JM Salas – autor y editor del libro y blog Con Tinta de Médico
Máster en Dirección Sanitaria y Experto Universitario en liderazgo y habilidades directivas.


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