Gestionar el liderazgo en el sistema público de salud.

Salón de actos Hospital Morales Meseguer, Murcia.

Nuestra sistema de salud precisa sin falta de un nuevo liderazgo y ese liderazgo no puede llegar si no somos capaces de gestionar de otra manera el mayor recurso que tiene este sistema, que sin duda alguna son las personas que lo integran.

Mi experiencia me enseñó que para lograr grandes objetivos se necesita rodearse de los mejores, y los mejores, no tienen que ser aquellos que más puntos tiene en una obsoleta y poco especializada bolsa, ni quienes comparten colores, amistad o año de promoción, y para nuestra desgracia tampoco son aquellos que tienen un determinado carnet, apellido o número de socio.

El talento es una aptitud que el sistema público de salud necesita.

El talento es un conjunto de destrezas, un potencial que puede desarrollarse, que la administración debe descubrir, que tiene la obligación de potenciar, motivar y cuidar, para no perderlo.

Porque talento tenemos, pero no de sobra, aunque nos empeñemos en exportarlo, por eso debemos crear los mecanismos de gestión que nos faciliten encontrarlo, reubicarlo y cuidarlo, porque como pasa con el amor, si este no se cuida, al final termina por perderse.

El talento es necesario, pero a veces es escaso, ¿cuántos cargos os vienen a la mente en vuestras gerencias o direcciones de cualquier comunidad o país que no poseen ni una pizca de esta imprescindible cualidad?.

No hace falta que me respondáis a esta retórica pregunta, ni que le pongáis nombre, pues no es este el motivo de este artículo, la caza de brujas o hacer leña del árbol caído no son mi estilo, y tampoco debería ser el de aquellos que realmente quieren mejorar este sistema.

Soy fan de las personas que generan propuestas, de aquellos que presentan mas iniciativas que quejas, de aquellos que buscan mejorar nuestro sistema, y me alejo de quienes todo el tiempo se amparan en el lamento, en el pesimismo o en individuales y estériles aspiraciones.

En estos años que me ha tocado gestionar diferentes equipos en distintos ámbitos, he observado que en la mayoría de ellos algunos perfiles se repiten, personas que hablan pero no hacen, personas que se quejan pero no aportan, personas que no miran más allá de sus personales intereses o aquellas que el único compromiso que tienen con el servicio es su obligación de tener que estar ahí y cumplir su jornada laboral. Pero también he visto personas con iniciativa, personas que sugieren, que contribuyen, que buscan mejorar el servicio o el proyecto, que hacen equipo, que son capaces de hacerte ver un error, y que reflejan pasión y compromiso por lo que hacen, algo que sin duda alguna suma talento y un plus al servicio, gerencia o administración, y estas personas son las que nuestro sistema de salud precisa encontrar, potenciar y cuidar, porque son la base de un liderazgo necesario.

Aquellos que en un momento coordinamos o hemos coordinado un servicio o proyecto, nos encantaría poder poseer algún mecanismo real para retener ese talento que encontramos, y personalmente creo que la administración debe crearlo o reestructurarlo porque ni la carrera profesional ni el uso de las comisiones de servicio cumplen esa función.

Invertir en las personas, potenciar el talento y humanizar nuestra sanidad, son una asignatura pendiente y necesaria para este sistema.

¿Seremos capaces de lograrlo?.

El tiempo lo dirá.

JM Salas – Autor y editor del Blog Con Tinta de Médico

Máster en Dirección Sanitaria y salud pública.

Experto universitario en liderazgo y habilidades directivas en salud.

www.contintademedico.com

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