Lo que nunca te contaron de las Heridas

 

Los profesionales de sanidad a menudo tratamos con pacientes que sufren heridas, y en urgencias es algo relativamente frecuente.

En la facultad nos enseñaron su mecanismo fisiopatológico, sus diferentes clasificaciones y también la forma de tratarlas.

Pero hoy toca aprender algo acerca de otro tipo de heridas, las heridas Con Tinta de Médico.

Ese tipo de heridas que no aparecen en los libros, o por lo menos, no de momento.

Aquellas que atendemos y sufrimos a diario, pero que lamentablemente no somos capaces de diagnosticar.

Silenciosas, invisibles y dolorosas. Capaces de desgarrarte lentamente sin que pierdas una sola gota de sangre.

En definitiva, hablo de las heridas que no duelen por la propia herida sino por la persona que te las hizo.

Si consigues diagnosticarla, el abordaje no es sencillo, pues no se curan con los tratamientos tradicionales y menos con tanta medicina basada en la evidencia. De nada sirven todas las pomadas, cremas, antibióticos o parches que apliquemos, porque cuando un corazón está herido no hay manera de contener una hemorragia de besos.

Según mi experiencia, en estos casos la única reperfusión posible se llama “amor” o “tiempo”.

Si logras administrar una sobrecarga de uno de esos dos compuestos, tendrás una buena evolución del proceso de cicatrización de tu herida. No obstante, los años me enseñaron que debemos tener cuidado con Cupido, ya que puede ser un gran aliado o el peor de los compañeros para el cierre de determinadas heridas. A veces es necesario abstenerse de tanto arco y tanta flecha, porque nos podemos hacer un irreparable daño.

Me permito un consejo, para aquellos compañeros que no dan una batalla por perdida, en ocasiones, a pesar de todo nuestro esfuerzo, tenemos que entender que hay heridas que nunca cierran, y heridas que aún cerradas, siguen doliendo.

En conclusión, en la vida como en urgencias las heridas más peligrosas suelen ser aquellas que no vemos. Y aunque existan heridas más superficiales y otras más profundas, que no te engañen las heridas son siempre heridas.

Finalizando una guardia con heridas, una guardia Con Tinta de Médico.

J.M. Salas – Con Tinta de Médico

[www.contintademedico.com]

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